Colores Y Formas Para Un Poeta

Presentación del catálogo Colores y formas para un poeta

Biblioteca Grupo Cántico, Córdoba

Acaba de salir de la Imprenta MG de Villa del Río (Córdoba) la exquisita edición del catálogo de la muestra Colores y formas para un poeta, homenaje a Carlos Clementson, con la que se inauguró la temporada de exposiciones en la sala del Teatro Cómico de Córdoba. Una muestra colectiva de la que ya dimos cuenta en la anterior entrada de este blog.

La edición, al cuidado de Miguel Carlos Clementson Lope, que también comisarió la muestra, ha estado supervisada por UCOCultura y UCOPress. El diseño fue responsabilidad de Sonia Peinado. La edición, que contó con el patrocinio de la Junta de Andalucía, titular del espacio expositivo, incluyo textos de Berndt Dietz, Miguel C. Clementson, Carlos Clementson y Carmelo Casaño.

La exposición colectiva contó con Formas de Silencio I, obra fundida en bronce en 1976 por María Belén Morales, pues fue una de las creadoras plásticas a las que Carlos Clementson dedicó el poema “Gloria y loor del acrecentamiento”, que el poeta recogió en el libro El color y la forma, editado por Huerga y Fierro en 1996, cuando María Belén había concluido la itinerancia de su exposición iniciada en 1993 en Córdoba.

En la sección “Correspondencias” entre el poeta y los artistas, se recoge “Gloria y loor del acrecentamiento”, escrito como ofrenda a la amistad que germinó entre ellos durante las estancias de la escultora canaria en Córdoba a inicios de la década de los noventa, junto con la fotografía de Formas de silencio I (1976).

Gloria y loor del acrecentamiento

Tú has ampliado el número de los días del Génesis.
Tú ya puedes marchar, segura y grácil,
por un blando sendero armonioso
al reino inalterable de la gloria o la sombra.

Tú ya puedes partir, sereno el ánimo;
tú ya puedes marchar sin una queja,
de tus obras segura y de tu paso,
con una estrella blanca, o una sonrisa
brillándote en el pecho y tu labor cumplida
pues que has vuelto más vasto el cuerpo de las cosas,
más noble y más alegre la substancia del mundo.

Tú has bebido en su copa, sin agotar la fuente;
te has saciado y te has ido, y la has dejado llena
para todos nosotros de sólida hermosura
y realidad esculpida, colmada hasta los bordes.

La belleza es real, y todo lo que es bello
divino en si mismo, y un goce para siempre,
pero real, concreto, tangible a nuestros dedos,
cargado de substancia como árbol o manzana;
tan terso y verdadero en su terca hermosura
inexpugnable y nítida como el mar o el granito,
fundados desde siempre.

Mas ante todo es cúmulo de perfección, riqueza
vastamente ampliando
la temporal, diversa, riqueza de este mundo.
Y en ella tú resides, te expandes y te alzas,
y permanece el gesto ligero de tus dedos,
las silenciosas huellas calientes en el tiempo
de tus radiantes manos contra el viento y la niebla,
y concreta y potente te salva su pureza.

Pues tu has acrecentado el cálido y supremo
transcurso de la vida
con mayor realidad, y cuán hermosa:
el vuelo de unos brazos bajo la luz crecidos,
la musical cascada de una espalda fluyendo,
la curva de unos glúteos adorables, sin culpa,
y su frontis impúber de espuma amanecida,
naciendo entre los pétalos de la aurora del mundo:
la gloria de unas formas deliciosas y humanas
dulcemente plasmadas contra el viento y la niebla,
y te has dejado al paso tu sonrisa en la piedra,
tu ardiente permanencia en la fiesta del mundo,
y estás aquí, ya fuera del orbe de la nada,
cargada de presencia frente al viento y los años,
y en la paz de las cosas te quedas para siempre
resuelta en armonía contra el vasto silencio.

Formas de Silencio I, 1976
Fundición en bronce
35,4 x 30,2 x 26 cm
Foto: Fernando Cova

Miguel Clementson Lope en el texto central del catálogo hace la siguiente valoración sobre la figura y trayectoria de María Belén:

Nacida en Santa Cruz de Tenerife y formada en su Escuela Superior de Bellas Artes, María Belén Morales acrecenta su figura y la apreciación de su obra con el paso de los años como una de las más consistentes escultoras de la contemporaneidad. Numerosas exposiciones individuales y colectivas avalan su trayectoria profesional, al margen de su integración en colectivos artísticos innovadores o su gestión como presidenta de la Fundación “Óscar Domínguez”, iniciativas que evidencian su constante e irrenunciable compromiso cultural.

Su tenaz y voluntariosa apuesta en la búsqueda de nuevos paradigmas volumétricos la sitúan en el contexto de una predisposición conceptual en perseverante y firme estado de renovación. Así, en la búsqueda de una identidad propia ha transitado desde la figuración a realizar una suerte de abstracción simbólica con ciertas connotaciones organicistas -que es precisamente la etapa a la que pertenece la obra Formas de silencio I, de 1976, con la que participa en el presente homenaje-, para decantarse en su etapa de madurez creacional por el genuino y complejo lenguaje propio de la construcción geométrica.

Emplazado su proceder en el ámbito de la pura “edificación” de la forma, ha ido surgiendo de manera progresiva y pautada un nuevo orbe metafórico suscitador de todo un cúmulo de originales y novedosas ideas y conceptos, emergiendo así imágenes de lo ascensional, lo expansivo o convergente, metáforas del viento, de la montaña y de las fuerzas telúricas del archipiélago canario mismo. El hierro queda texturado y tratado con procesos de oxidación y acabado a la cera, con lo que se incide en la sinceridad y coherencia cromática respecto al material primigenio, para disponer ante la mirada del espectador volúmenes estructurales que devienen como un medio para configurar espacios, en el que la forma -como materia en construcción- se expande, hollándolo y desplegando en el espacio mismo toda su potencialidad expresiva.

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